02 octubre, 2017

EN MENOS DE 500 PALABRAS: 'HOSTAL HISPANIA' de PABLO ANADÓN

Hostal Hispania.
Pablo Anadón,
Pre-Textos 
(Col. "La Cruz del Sur), 
Valencia, 2017.
105 pp.

A Pablo Anadón (Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 1963) lo conocimos en España como compilador de la sorprendente antología Señales de la nueva poesía argentina (Llibros del Pexe, 2004),en la que se incluía a una decena de autores que tenían la particularidad de practicar poéticas de corte más o menos “realista” o, como se solía decir entonces, “figurativa”; es decir, situadas en el polo opuesto del irracionalismo que había dominado el panorama poético hispanoamericano desde los años de las vanguardias. Anadón era ya entonces un poeta con una amplia trayectoria a sus espaldas; y cabe afirmar, a la luz de lo publicado antes y después, que en aquella antología hacía lo que su compatriota Borges afirmaba que debía hacer todo poeta que se preciara: reinventar su tradición; y establecer, desde presupuestos propios, un diálogo de cercanía con la ya asentada e incluso superada “poesía de la experiencia” peninsular. 

La proximidad a los poetas peninsulares coetáneos es, en efecto, uno de los rasgos que caracteriza la poesía de Anadón; y podría afirmarse que el título de su última entrega, Hostal Hispania, que recoge poemas escritos entre 2009 y 2014, alude de algún modo a esa posible casa común en la que habría de confluir buena parte de la poesía que se escribe en castellano a ambos lados del Atlántico.

Esa cercanía es evidente desde los primeros poemas. Borges, decíamos, está muy presente en la poesía de Anadón: desde la preferencia por el soneto hasta un cierto prosaísmo que el autor de El Aleph derivaba de sus maestros modernistas, filtrados por el tamiz urbano y contemporáneo del Ultraísmo que practicó en su juventud. Es el Borges terruñero, nostálgico de un idealizado pasado campesino, no el culturalista ni el desbordado poeta versicular deudor de Whitman. “Una calle en la noche, el haz de un foco / De neón, la humedad sobre el asfalto, / Autos estacionados, y en lo alto / la luna entre los cables…”: el escenario de muchos de los poemas de Anadón es una actualización del arrabal borgiano, con sus tapias y esquinas iluminadas por un farol. A ello hay que añadir, no obstante, un ingrediente poco o nada borgiano, pero sí  característico de la poesía española “de la experiencia”: un melancólico autobiografismo, construido en torno al análisis minucioso de la memoria y articulado en una severa meditación sobre el paso del tiempo: “No sé si era feliz en aquel tiempo / (Nunca anduve de acuerdo con la vida), / Pero ahora me duele su recuerdo / Como quien llega en sueños a una casa / Donde ardió el fuego lento de los días…”. El sentimiento de pérdida, no obstante, puede aportar una cierta luz a la conciencia moral, como las hojas caídas –dice un poema– abren un claro en la copa del árbol. 

Claridad, pues, nítidas imágenes, diálogo respetuoso con la tradición y huida de ciertos clichés telúricos o irracionalistas son los rasgos que caracterizan en buen hacer de Pablo Anadón. Hostal Hispania viene a corroborarlo.


JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA
Reseña exclusiva para La Ronda del Libro

La serie "En menos de 500 palabras" pretende proporcionar al lector razones fundadas para leer con conocimiento de causa determinados libros escogidos de entre la producción editorial reciente. Se favorece la brevedad -esencial en el medio informático- frente a la prolijidad, aunque sin renunciar al rigor de la crítica fundamentada. Todo, en beneficio de la difusión que merecen tener los buenos libros.

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